Estableciendo el vínculo. Menores infractores y empleo

Menores infractores y empleo.  Estableciendo la relación de ayuda. 

 

 

Tiempo de lectura 6 minutos. 

 

En este artículo vamos a hablar del trabajo del orientador laboral en justicia juvenil. Más concretamente del inicio del proceso de orientación y de las particularidades que tiene.

La orientación laboral es una parte fundamental del proceso de los menores infractores dentro del circuito de justicia juvenil.

Son  innegables las grandes dificultades que tienen los usuarios de justicia juvenil a la hora de acceder al mercado laboral. No en vano han llegado a la situación en que se encuentran debido a graves carencias en muchos niveles como el afectivo, social, sanitario, escolar.

Estas grandes carencias también son visibles a la hora de incorporarse al mercado laboral. Intentar compensar esas carencias es uno de nuestros principales  retos.

 

¿Qué es lo que se encuentra el orientador?.

 

El orientador laboral de justicia juvenil se puede encontrar diferentes perfiles de menores infractores a la hora iniciar el proceso de orientación. Dentro de los menores infractores hay personas con más o menos carencias en función de sus circunstancias.

Como norma general nos los usuarios presentan bajo nivel de cualificación, fracaso escolar, pocos hábitos hacia el empleo, poca experiencia y motivación baja hacia la búsqueda.

Esto no significa que entren en dicho perfil ya que es posible encontrar casos con mejores perfiles de empleo, pero son un porcentaje bajo.

En todo caso nosotros vamos a centrarnos en aquellos perfiles con una baja motivación y una escasa formación y experiencia. Un nivel de empleabilidad bajo. 

Esos son los casos más difíciles a la hora de intervenir con los chicos y es aquí donde se demuestra la verdadera profesionalidad del orientador.

Nivel de empleabilidad bajo. 

 

¿A uué nos referimos con un nivel de empleabilidad bajo?

Simple y llanamente tenemos delante una persona que está con nosotros debido a una medida judicial impuesta por un juez. En la mayoría de los casos esa medida judicial y lo que conlleva no es deseado por el menor, y eso se nota.

La motivación necesaria para buscar trabajo no se puede esperar encontrar en  un jóven por el simple hecho de que necesite un trabajo. Es decir, la necesidad de sacar adelante su vida de forma legal y autónoma no tiene por qué ser un factor motivador. Tampoco el hecho de tener que cumplir una medida judicial significa que al chico le surjan unas ganas irremediables de buscar trabajo.

La motivación verdadera para buscar trabajo es algo que está en el interior de las personas y únicamente podemos ayudar a encontrarla.

Dicho lo cual es fácil entender que generalmente la motivación para la búsqueda de empleo en el caso de los menores infractores sea  baja.

También es común que el nivel académico sea extremadamente bajo, con pocas habilidades socio laborales. La experiencia laboral no abunda y eso es un factor que añade mucha incertidumbre a la persona que busca trabajo.

 

 

¿Cómo debemos iniciar el proceso?

 

  • Espacio.El primer contacto que debemos tener con el menor se debe hacer en un espacio que permita intimidad y que ofrezca seguridad a la persona. Hemos de ser conscientes de que normalmente es una situación nueva con personas nuevas y suelen estar nerviosos.
  • Presentación. Presentarse es  la mejor forma de iniciar una relación, de romper el hielo. Es bueno preguntarle cómo le gusta que le llamen además de su nombre.
  • Informar. Explicar quienes somos y qué hacemos es muy útil ya que en muchas ocasiones nos encontramos personas que no saben realmente a dónde han ido.
  • Preguntar. Preguntar qué es lo que quiere el menor es fundamental a la hora de ayudarle. También es importante decirles que le ayudaremos en lo que él quiera.
  • Cercanía y contacto físico. El contacto físico, un apretón de manos, un beso (algo muy Español), una palmada en la espalda, un choca esos cinco!!!, rompen el hielo y mejoran la confianza.

Actitud del orientador

Como hemos dicho antes nuestro trabajo es ayudar a encontrar la motivación para buscar trabajo. Si conseguimos eso habremos alcanzado uno de los logros más importantes que se puede realizar en las relaciones de ayuda entre personas. Y no es fácil en absoluto.

Para ello hay herramientas que nos pueden ayudar como la entrevista motivacional, la terapia breve, etc…pero en todo caso el orientador debe tener ciertas características.

Bajo nuestro punto de vista para establecer una relación de ayuda sana es necesario:

 

  • Amabilidad
  • Educación y asertividad
  • Ofrecer ayuda
  • Ser sincero
  • No juzgar
  • Ser alegre
  • Escuchar sin reactividad.

 

¿Qué hacemos con los casos resistentes?

 

En algunas ocasiones nos encontramos con casos que se salen de la norma debido a su gran dificultad. Estos casos suelen ser:

 

  • Absentistas. El absentismo es uno de los mayores problemas que tiene la orientación laboral y para intentar atajarlo debemos mejorar nuestro vínculo con los menores, darles herramientas como el uso del calendario del móvil, facilitarles los horarios de las sesiones, transporte, etc
  • Conductas desafiantes. Hacia los profesionales y hacia el cumplimiento de las medidas judiciales.  Son parte de nuestro trabajo y debemos aceptarlas con profesionalidad. Son jóvenes con problemas y debemos ser parte de la solución, no del problema. No reaccionar ante las actitudes negativistas es fundamental.
  • Conductas agresivas  o amenazantes. Como norma general son pocas pero en caso de que ocurran hay que valorar la integridad de las personas antes que nada y si es necesario se cancela la sesión. No todo el mundo está preparado para salir a buscar trabajo y es bueno evaluar cuándo es el momento idóneo para ello. Es mejor no forzar a una persona que no está preparada ya que la condenamos al fracaso.
  • Inexistencia de motivación debido a otros factores. Un ejemplo claro es el de los jóvenes de familias relacionadas con la droga. Muchos de ellos han sido educados en que no van a necesitar trabajar nunca y eso es algo difícil de cambiar. Ante esto es bueno intentar fomentar la autonomía y los valores tradicionales.

 

Estos son los extremos en los que tiene que trabajar el orientador laboral de menores infractores.  Ante esta situación hay que recordar tres cosas importantes.

  • No se puede obligar a nadie a trabajar, ya que se considera esclavitud.
  • No se puede obligar a nadie a buscar trabajo ya que si el menor no cree en lo que hace simplemente nos engañará.
  • Si el menor no está motivado no podrá mantener un trabajo aunque se lo ofrezcan en bandeja
  • Realismo. Hay veces en que no se puede conseguir el objetivo y hay que aceptarlo sin acritud.

 

Con esto queremos decir que por muy difícil que resulte el caso siempre hemos de volver a las estrategias de cambio de conducta y a nuestras virtudes como profesionales.

 

Si pretendemos imponer al menor el que siga un itinerario en el que no cree ni ha escogido vamos a conseguir que nos engañe. Por ese camino no  alcanzaremos el objetivo que nos hemos propuesto.

 

Nosotros, nuestra experiencia y nuestra motivación son  el mejor activo para conseguir el cambio en las personas y debemos desarrollar esa habilidad.

 

La perspectiva que tenemos ha de ser de ayuda, y así se lo haremos saber al chico, para que sea consciente de que es importante para nosotros.

 

En muchas ocasiones nos hemos encontrado que la percepción del chico es que somos como sus profesores. Eso implica que les vamos a evaluar y les vamos a sermonear.

 

Cuando entienden que les vamos a ayudar de forma incondicional, en la medida en que ellos quieran, su actitud mejora.

 

Muchos de ellos se sorprenden ya que están bastante acostumbrados a los sermones, los castigos, y el que les digan lo que han de hacer sin escuchar demasiado.

Ahí es donde tenemos que marcar la diferencia e intentar enganchar al chico.

 

 

Ánimo y comentad vuestras experiencias.

 

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