RISE FOR YOUTH. LA COMUNIDAD HABLA.

Hace unos meses que ha llegado a nuestras manos un documento que relata la experiencia de cómo enfocan la problemática de la delincuencia juvenil en una comunidad en Estados Unidos. Una comunidad nada pequeña porque hablamos de una región del Estado de Virginia. Para nosotros es un ejemplo a seguir de cómo se debería enfocar en sistema de Justicia Juvenil en nuestro país. Veamos el origen del cambio.

Hace unos años el Departamento de Justicia Juvenil del estado de Virginia decidió cerrar algunos correccionales juveniles (allí se les llama de ese modo a lo que aquí conocemos como centros de menores) y, a la vez, presentó un plan que incluía dos “cárceles juveniles” y muchos servicios alternativos al ingreso en centro relacionados con la comunidad. 

La ciudad de Chesapeake, que se encuentra en la región de Hampton Roads o área metropolitana de Virginia Beach-Norfolk-Newport News,  fue una de las elegidas por el Departamento de Justicia Juvenil para la ubicación de uno de los centros. Con una capacidad de 112 menores, más la propuesta del plan de acción del Departamento, fueron los propios habitantes de la ciudad los que dijeron que no. No les gustó la idea de un centro cerrado tan grande en el que están firmemente convencidos de que los menores pierden oportunidades y tiempo. Tanto presionaron que se retiró la propuesta. La comunidad explicó que sería mejor que el estado de Virginia invirtiera el dinero en prevención y en servicios alternativos al ingreso en centro cerrado. A modo de ejemplo los representantes de la comunidad propusieron que los centros viejos podrían reformarse y transformarse en hogares para los menores que necesitan supervisión y atención. 

Las ciudades de Hampton Roads, la mayoría costeras, tienen algunas de las tasas más altas de detención y encarcelamiento de jóvenes. Antes de continuar recordar que en EEUU hablan de encarcelamiento de jóvenes, no es que nosotros lo digamos, mantenemos el concepto para que la historia no pierda su particularidad. Pues aun con la problemática de la delincuencia juvenil y los menores encerrados, se propuso que si el sistema de Justicia Juvenil tenía que cambiar era necesario escuchar a los jóvenes, especialmente a los que tienen conflictos con la ley. Para ello se creó una coalición independiente, apartidista y apolítica que defendía las alternativas comunitarias al encarcelamiento juvenil. Los componentes visitaron diferentes ciudades, hablaron con diferentes colectivos, les ofrecieron jornadas de visualización de la problemática, de sus intenciones, etc. y en todas ellas fueron recogiendo información relativa a qué es lo que los jóvenes necesitan para evitar entrar en el sistema de justicia juvenil y tener posibilidades de llevar una vida normalizada. 

personas de todas las edades. El fin era aportar experiencias y conocimientos de todos ellos. Participaron desde menores en conflicto con la ley que habían pasado o no por el correccional, responsables de libertad vigilada, trabajadores comunitarios, padres jóvenes, padres de menores con problemas, etc. Todos ellos plantearon posibles alternativas al encarcelamiento. 

Para nosotros lo destacable, o más destacable, es que en estas reuniones pudieron hacer aportaciones menores y jóvenes que habían pasado o estaban todavía en el sistema de Justicia Juvenil. Esto sirvió para que todos los participantes tuvieran conocimiento e información aportada desde la experiencia de cada actor social implicado. Así con diferentes puntos de vista y experiencias se comenzó a valorar qué podría haber evitado al joven meterse en problemas, qué les podía servir de ayuda para poder llegar a ser adultos con una vida normalizada.

Un tema que despuntó fue la relación entre la raza y la tasa de encarcelamiento. Se ha podido comprobar a través de varios estudios la problemática de las diferencias raciales. Por ejemplo, en los informes publicados por The Sentencing Project a finales de 2017 los datos señalan que los jóvenes negros tienen 7 veces más posibilidades de acabar en la cárcel y los latinos casi 3 veces. En el estado de Virginia las detenciones de menores o jóvenes de raza negra han aumentado un 68% desde el año 2001. 

Muchos de los asistentes a estas reuniones tenían las ideas claras y fue fácil hacer un listado de los temas que consideraban más importantes, entre ellos surgieron:

  • Prevención, trabajar con los jóvenes antes de que cometan un delito. Entre otros aspectos formar a diferentes integrantes de las comunidades para intervenir con estos menores o jóvenes de un modo más eficiente y de paso detectar a los que estén en situación de riesgo.
  • Reducir las diferencias que se producen o puedan producirse en el sistema de Justicia Juvenil. 
  • Acompañamiento a las familias de estos jóvenes, especialmente a los padres pues muchos de ellos o son jóvenes, o trabajan muchas horas y no pueden atender a sus hijos o padres que luchan 
  • para que sus hijos no acaben en el sistema de Justicia Juvenil. En Chesapeake se planteó la necesidad de más apoyo familiar y otros servicios para evitar los problemas desde el principio. Ahí nacieron los programas de desarrollo juvenil y tutoría como es por ejemplo el programa Big Brothers Big Sisters de Hampton Roads. 
  • Evitar la estigmatización que supone haber pasado por el sistema de Justicia Juvenil. En Norfolk, se propuso crear una red de adultos de apoyo, tales como mentores de sus comunidades, o mentores que han tenido experiencias similares en el pasado. 
  • Fomentar la educación y en especial la inserción laboral para que los jóvenes lleguen a ser autosuficientes. Por ejemplo en Newport News, los participantes de las primeras reuniones destacaron que la falta de empleo y dinero hacen que los jóvenes se metan en problemas.
  • Creación de programas que proporcionen a los jóvenes la oportunidad de reparar el daño a las víctimas y la comunidad.

Además de estos puntos en común, se llegó a la conclusión de que existen necesidades específicas para cada comunidad y que también se tendrían en cuenta. Asimismo, determinaron que son los mismos jóvenes y miembros de la comunidad, cada uno con sus conocimientos y experiencias, los mejores expertos en las necesidades de cada zona para evitar la delincuencia. 

Esta es la historia del proyecto RISE FOR YOUTH. Ellos se definen como una campaña no partidista a favor de iniciativas comunitarias alternativas al internamiento juvenil. Su objetivo principal es aumentar la probabilidad de que los menores y jóvenes en conflicto con la ley lleguen a ser adultos sin problemas para ello, como venimos diciendo, piden que las instituciones inviertan en alternativas comunitarias, prevención para que se reduzca el número de detenciones y el cierre de las prisiones juveniles del estado e invertir el dinero que se ahorrará con el cierre de estos centros en programas alternativos que se lleven a cabo en su entorno manteniendo en la medida de lo posible a estos jóvenes en su ambiente familiar y comunitario. Para los menores y jóvenes en los que no exista la posibilidad de volver a su entorno más inmediato como es familia, barrio, etc. disponer de una buena oferta alternativa.  

Según una encuesta publicada en febrero de 2017, sobre estrategias para reformar el sistema de reforma juvenil, el 80% de los residentes del estado de Virginia manifestó que era mejor que los menores y jóvenes no entraran a prisión por considerar el paso por ellas ineficaz y perjudicial. La gran mayoría de los participantes en el estudio, más de 500 personas, manifestaron preferir alternativas el encarcelamiento. 

Así, teniendo en cuenta la opinión pública, escuchando a toda la población, nació el programa RISE FOR YOUTH.  

Si queréis saber más os invitamos a visitar su página:

www. https://www.riseforyouth.org/

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