INSERCIÓN LABORAL EN JUSTICIA JUVENIL . TIEMPOS REVUELTOS 1

Jóvenes y trabajo

Alguna vez nos preguntamos en qué momento nos acostumbramos a hablar de jóvenes y las dificultades de inserción en el mercado laboral. Entre café y café recordamos los primeros años de la crisis y el habernos llevado las manos a la cabeza viendo cómo aumentaban las cifras de paro. Cuando la tasa de paro entre jóvenes menores de 20 años rayó el 71% y la de los de edades comprendidas entre 20 y 25 años iba del 30% al 50% (según la Encuesta de Población Activa del INE del primer trimestre de 2015), entendimos que la magnitud de la tragedia tenía tintes épicos y que no se iba a solucionar en unos cuantos meses.

Nosotros, que estamos especializados en inserción laboral con todo tipo de colectivos en riesgo, en esos escandalosos primeros años, pensamos que pese a existir una situación especialmente complicada para nuestros jóvenes en su relación con el ámbito del trabajo, se tenía y se tiene que hacer especial incidencia en esa problemática. Vamos hablando del pasado y del presente porque este proceso es largo y, aunque hay mejoría, es necesario seguir trabajando porque queda mucho por hacer.

Justicia juvenil y trabajo

Si nos centramos en los menores y jóvenes que tienen alguna medida judicial, no podemos olvidar a la hora de hacer nuestro trabajo que las mismas leyes, ya sea de adultos o menores, tienen como fin primordial la reeducación y la reinserción, matizando la Ley del Menor que siempre se tendrá en cuenta el interés superior del menor. Suponemos que en los adultos también se tendrá en cuenta pero no lo dice explícitamente.

Sabiendo que un buen sistema de información y orientación profesional resultaba fundamental para afrontar el problema de la justicia juvenil y trabajo y tener posibilidades de éxito, también teníamos y tenemos claro que la mayoría de los jóvenes sujetos a medidas judiciales no despuntaban por tener una buena formación sino que mayoritariamente despuntaban por todo lo contrario, tenían una formación oficial nula o escasa que dificultaba su proceso de inserción.

Cuando saltaron las alarmas, a nivel político aparecieron los teorizadores y, nos gusta llamarlos así, “parcheadores”. Es decir, una vez aparecido el problema buscan la solución. ¡Ojo! que no tiene porqué ser mala la solución que plantean, pero quizás hubiese sido mejor haber trabajado la prevención. No nos creemos que no se veía venir esta debacle y menos ellos que supuestamente trabajan con estadísticas de todo tipo, las cuales, nos aventuramos a decir, ya venían avisando.

Así, teniendo en cuenta las ingentes tasas del paro, la crisis económica, el bajo nivel educativo y formativo, la pertenencia a colectivos vulnerables, la inexistencia de políticas ineficientes, buena parte de la sociedad insensibilizada gracias en gran medida a los medios de comunicación, etc. nos pusimos a pensar y a trabajar teniendo muy claro que había y hay esperanza. Ese fue y es nuestro compromiso Os lo explicamos en los próximos blogs.

 

Hortensia Badia

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