Formación profesional en Justicia Juvenil

¿Qué formación profesional deben recibir los menores infractores?

 

La formación específica se dirige mayoritariamente a colectivos con necesidades especiales. Si hacemos referencia a los menores infractores podemos decir que es una propuesta necesaria y, a la vez, difícil de consolidar o normalizar dentro de este colectivo por diferentes razones.

Como ya tratamos más extensamente en un articulo para la revista EDUSO referente a la orientación profesional en justicia juvenil en Baleares, la formación profesional en Justicia Juvenil es una necesidad y un reto para el actual sistema de reforma.  

 

Los perfiles con los que trabajamos en Justicia Juvenil son tan diferentes como menores infractores hay.  Aun partiendo de unas características heterogéneas, se pueden perfilar y considerar una serie de déficits comunes, y sobre los puntos que puedan tener en común es por donde se puede comenzar el planteamiento de un recurso formativo específico que sea adecuado para buena parte de estos jóvenes.

 

Teniendo en cuenta todo lo que ha llevado a estos jóvenes a estar en riesgo de exclusión social o a estar directamente excluidos, de lo que se trata es de plantear acciones, programas, proyectos, etc. que faciliten la inclusión. La idea es ir a la sencillez, a lo fácil. Sabemos que escribir, plantear soluciones es costoso pero más lo es llevar a la práctica todo aquello que se pueda proponer pues, como venimos diciendo, en el ámbito de Justicia Juvenil jugamos con variables de todo tipo.

 

MENORES INFRACTORES. CARACTERÍSTICAS A TENER EN CUENTA EN EL PROCESO DE INSERCIÓN.

 

Las características comunes del colectivo con el que trabajamos que hay que tener en cuenta son, entre otras, que ya de base los menores infractores reúnen características de diferentes grupos considerados en riesgo de exclusión social como son por ejemplo los jóvenes, mujeres y discapacitados.

 

Entre estas características destacaríamos:

 

  • Falta de experiencia y hábitos laborales.
  • La ausencia de motivación. En el entorno en el que han vivido y al que seguramente volverán, no se dan los estímulos necesarios para que piensen en encontrar y mantener un trabajo.
  • Bajo o nulo nivel de aprendizaje, ya sea académico o de formación laboral.
  • Son jóvenes cuyas relaciones se suelen dar en un entorno difícil.
  • Tienen poca capacidad para utilizar los recursos que la sociedad tiene destinados para ellos.
  • La discriminación que existe hacia personas de unos determinados colectivos, como es el de los menores infractores.

 

A estas características hay que añadir en la mayoría de los casos, la variable de la problemática conductual que les ha llevado a cumplir una o varias medidas judiciales.

 

JUSTICIA JUVENIL. FORMACIÓN ADAPTADA PARA UN BUEN PROCESO DE INSERCIÓN.

 

Ya hemos visto que las carencias que tienen los muchachos con los que trabajamos son un impedimento a la hora de acceder a cualquier tipo de formación académica o profesional. Por nuestra experiencia creemos que es necesario elaborar un itinerario adaptado a sus necesidades que les capacite ya que de lo contrario, sin una mínima base de preparación, sin un plan pedagógico acorde con las carencias que presentan los menores infractores, se les estará dando acceso de nuevo al tipo de formación en el que fracasaron.

 

Lo que queremos decir es que en el ámbito de Justicia Juvenil (seguramente en otros ámbitos también) es necesaria una adaptación curricular lo más individualizada posible como el paso previo para que estos menores puedan acceder a los planes de formación normalizada.

Hay que tener muy en cuenta que una adaptación tan personal puede acabar estigmatizando al joven que pasa por el circuito de Justicia Juvenil. Aún existe un porcentaje elevado de personas que juzgan y opinan sin saber. A ojos de ellos, los talleres, programas, cursos, etc. destinados al colectivo de menores infractores, les puede parecer desde una mala inversión a una pérdida de tiempo ya que no ven las posibilidades y las potenciales repercusiones positivas que se van a dar.

A esta parte de la sociedad se le debería informar de que el empleo y la vulnerabilidad son ejes centrales de todos los planes contra la exclusión social.

 

Equilibrio entre necesidad y estigma

Vemos que existe un difícil equilibrio entre la adaptación de la formación a un grupo específico y la necesidad de no perjudicar a dicho grupo a través del estigma social. Si hablamos de menores infractores, es fácil que estos jóvenes, por diferentes motivos, se sientan inferiores a otros y es nuestra tarea que cada uno de los actores sociales implicados entienda que la vulnerabilidad de este colectivo tiene el origen en unas determinadas circunstancias.

Un muy corto sobre las etiquetas sociales.

En todo caso la misma existencia del ámbito de la Justicia Juvenil justifica la creación de un circuito de formación propio.  Así pues, respecto a menores infractores, consideramos que entre los aspectos más importantes a la hora de adaptar la formación profesional o académica a nuestros perfiles se tienen que tener muy en cuenta los plazos y las condiciones de acceso a dichas formaciones.

 

FORMACIÓN ADAPTADA Y MUNDO LABORAL.

 

Tal y como venimos diciendo, en Justicia Juvenil la adaptación de la formación pasaría por diseñar y/o plantear unos ciclos cortos estructurados de forma modular y sobretodo se debería contar con profesionales con la suficiente capacidad para trabajar con estos perfiles.

 

Debemos pensar en esta propuesta como un último recurso y es por eso mismo que hay que pensar en facilitar el proceso de inserción lo más que podamos.

 

También hay que tener en cuenta en lo referente a la formación profesional con menores infractores que aunque el objetivo final de la formación no es solamente el aprendizaje de un oficio sino la adquisición de habilidades laborales, sí que es necesaria una formación profesional mínima y hacer tomas de contacto con el mundo laboral.

 

Estaría bien la posibilidad de realizar prácticas laborales dentro de los itinerarios formativos adaptados, así los jóvenes que pasan por el circuito de Justicia Juvenil habrán vivido la experiencia de lo que significa tener un oficio: seguir un horario, hábitos, relaciones sociales, responsabilidad… Este planteamiento se relaciona de forma directa con la creación de empresas de inserción social. De este tipo de empresas y cómo las relacionamos con el mundo de la Justicia Juvenil hablaremos en otro post.

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