Exclusión social y pensamiento supersticioso


Una de las mayores problemáticas que presentan los menores infractores es el rechazo social, que puede empeorar debido a la relación entre exclusión social y pensamiento supersticioso . 

Menores infractores y exclusión

Nos aventuramos a decir que es una especie de arma de doble filo porque aparte del conflicto que puedan tener con la sociedad en muchas ocasiones los que trabajamos en el ámbito de la Justicia Juvenil hemos podido observar que estos menores o jóvenes lo utilizan para justificar sus comportamientos y creencias poco normalizadas.

Estos menores, todos ellos con un montón de expectativas frustradas, defraudados y resentidos, tienen en común unos rasgos y unas características que predominan  en la mayoría de ellos y que, en muchos casos, se pueden observar acentuadas como son entre otras la baja autoestima la inestabilidad emocional, que mayoritariamente son impulsivos, conflictivos, agresivos, y les domina el pensamiento concreto o fantástico. La perspectiva que tienen de todo y todos les genera unas ideas limitantes que, si no se trabajan, se pueden llegar a convertir en barreras infranqueables en el proceso de integración social.

Así pues, hay que comprender y valorar qué entendemos por exclusión social teniendo en cuenta a los implicados en el mismo proceso de exclusión porque ya vemos que no es lo mismo hablar de exclusión social para la sociedad que para un menor delincuente. Lo mismo pasa cuando hablamos de pensamiento supersticioso, debemos saber ponernos en la piel de estos chicos, escucharlos, comprenderlos, si queremos hablar de posibilidades de éxito en el proceso de integración social.

Un pequeño video sobre el pensamiento supersticioso.


Un informe publicado en la Universidad de Princeton nos indica que es posible que la exclusión social conduzca en cierta medida al pensamiento mágico o conspirativo. Dicho de otro modo, la exclusión social puede llevar a estos jóvenes a unas interpretaciones poco realistas de los acontecimientos de la vida diaria. Esta característica, el pensamiento concreto, fantástico, mágico… nos ha llamado la atención y quisimos ver cómo se realizó el estudio y, por supuesto, las conclusiones a las que llegaron.

Para este estudio sobre la exclusión social y pensamiento supersticioso se eligieron más de 100 personas a través de Internet y se realizó un estudio en cuatro fases. El análisis se dividió en dos partes implicando dos muestras aleatorias de personas.

Primer estudio

En un principio se les solicitó que escribieran sobre alguna situación desagradable que les hubiese pasado hace poco y en la que estuviese implicado algún amigo. Después se les pidió que evaluaran 14 emociones diferentes y entre ellas incluyeron la sensación de exclusión. A continuación se les hizo rellenar un cuestionario en el que había una decena de declaraciones y se evaluó el grado de acuerdo o desacuerdo que los participantes tenían con cada una de ellas en una escala del 1 al 7. Algunas de estas declaraciones eran por ejemplo “estoy buscando un propósito en mi vida” o “ya he descubierto cual es el propósito de mi vida”.

Ideas conspirativas

Por último los participantes en el estudio comentaron en una escala de 1 a 7 el  grado de acuerdo que sentían con tres ideas conspirativas. Las ideas  eran:

  • las empresas farmacéuticas ocultan las curas de algunas enfermedades.
  • los gobiernos influyen en las decisiones de los ciudadanos a través de mensajes subliminales.
  • el Triángulo de las Bermudas es una evidencia de actividad paranormal.

Estas ideas conspirativas se eligieron porque ya estaban bastante difundidas en sociedad. Una vez hecho esto se constató que la hipótesis se había confirmado a nivel estadístico y que seguramente es probable que se deba a la búsqueda de significado de experiencias ordinarias. Los sentimientos de desesperación generados por la exclusión social pueden conseguir que dichas personas acepten ciertas respuestas poco creíbles o distorsionadas. Es posible que las personas que están excluidas tengan dudas sobre el sentido de sus vidas y se pregunten con mayor ahínco porque se encuentran excluidos. Esto puede llevar a que acepten ciertas creencias conspirativas más fácilmente que las personas que se encuentran incluidas y que no se hacen esas preguntas.

Segundo estudio


En la siguiente parte del estudio sobre exclusión social y pensamiento supersticioso se quería establecer causalmente en qué grado la exclusión social podía influir en la  aceptación de dichas creencias. Para ello buscaron  120 candidatos de la Universidad de Princeton en su mayoría estudiantes. Se les solicitó que escribiesen un par de párrafos con una descripción de sí mismos en relación a lo que significa ser uno mismo y también en relación a lo que querían ser.  A partir de ahí se les hizo creer que ellos mismos iban a evaluar las respuestas de otros participantes de tres formas diferentes. Un grupo lo haría de forma individual y por  tanto no habría colaboración. Este sería el grupo de exclusión. El siguiente grupo sería el de inclusión y en él habría 3 personas para evaluar las respuestas. Por último habría un grupo de control.

Es importante saber que los participantes no evaluaron las descripciones de sus compañeros sino unas descripciones creadas por los investigadores.  Al acabar el ejercicio todos los participantes habían hecho los mismos pasos que se hicieron en el primer estudio En el que se midió la relación entre la exclusión y la aceptación de teorías conspirativas.

Conclusiones

Los resultados del segundo estudio proporcionaron evidencias experimentales de que las personas excluidas son más propensas al pensamiento conspirativo. Dichos resultados nos llevan a valorar la importancia de la inclusión como un factor fundamental a la hora de intervenir con personas en riesgo de exclusión, de lo contrario nos podemos encontrar con personas o grupos sociales con pensamientos supersticiosos iracionales enraizados que son un grave problema para su socialización.

Este tipo de pensamiento concreto puede acabar en una circularidad  peligrosa cuando estas personas hacen pública su perspectiva lo que les puede implicar a un mayor grado de exclusión dentro de su familia amigos o sociedad. Esta situación también puede hacer que estas personas entren en sectas o se acerquen a grupos conspirativos para afianzar sus creencias. Se determinó que es importante cambiar el ciclo de pensamiento que hemos mencionado a fin de qué dicho círculo se rompa y este tipo de creencias no se propaguen a nivel social.

Si bien en el estudio sobre exclusión social y pensamiento supersticioso participaron personas de todas las edades, no cabe duda de que es el caso muchos perfiles de Justicia Juvenil en los que los ambientes marginales y delincuenciales obtienen una justificación gracias a la situación de exclusión social que les acompaña. La imagen que tienen de sí mismos los jóvenes infractores también está sesgada por este tipo de pensamientos y les lleva a apartarse de forma consciente o inconsciente de la sociedad.

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