Estigma social en justicia juvenil

Simplemente en este artículo del estigma social en justicia juvenil deseamos plantear la distancia que hay entre lo que nosotros pensamos que es un concepto maravilloso, ideal, etc y las dificultades que nos encontramos por el camino a la hora de que se haga realidad. Para ello vamos a exponer ejemplos de experiencias vividas por nosotros.

La Ley Orgánica 5/2000 de 12 de enero  reguladora de la responsabilidad penal de los menores y sus posteriores modificaciones tiene como uno de los objetivos principales  lo que podríamos llamar una reinserción social plena.  Como siempre nombrar a la Ley y quedarnos con un solo aspecto es un poco arriesgado y de ninguna manera es nuestra intención menospreciarla.

La realidad del estigma social en justicia juvenil

Reinserción social significa reincorporar a aquellos que, por diferentes motivos, están fuera del sistema. En el caso de los menores infractores con los que trabajamos debemos entender la reinserción social como la reincorporación de estos jóvenes a la sociedad. Algunos habrán cumplido medidas judiciales en centros y otros lo habrán hecho en medio abierto.

El caso es que tienen en común que han estado fuera del “sistema”, algunos poco tiempo, otros, y hablamos por experiencia, mucho tiempo o toda su vida.

 

Un corto relacionado.

Así que ya de entrada podemos hablar de una realidad presente en todos ellos que es el llamado estigma social. Si hablamos de estigma social en Justicia Juvenil, queremos concretar que nos referimos a las etiquetas negativas que la sociedad asigna a los chicos y chicas que cumplen medidas judiciales.

 

Cierto es que también podríamos hablar del autoestigma social. Sí, su percepción también afecta, pero como venimos diciendo, hoy nos centramos en cómo ve la sociedad a los menores que están en el circuito de Justicia Juvenil.  

 

Los menores infractores y el estigma social

 

Conozcan o no el ámbito de los menores infractores, a algunos les parecerá una tontería pero la realidad es que dichos estigmas y etiquetas son una carga muy grande para esos jóvenes.

 

A modo de ejemplo queremos exponer la experiencia vivida durante el acompañamiento en el proceso de una chica que está cumpliendo una medida de internamiento. En casos como el que ahora explicamos hemos sido conscientes de la gran carga que supone el estigma social en estos chicos. Vamos con su historia y, para humanizar un poco el relato, vamos a ponerle un nombre, ficticio por supuesto.

Va a dar igual que sea de Lleida, Mallorca, Tarragona, Málaga, etc. muchos reconoceréis en ella a los chicos y chicas con los que trabajamos.

 

Así pues os contamos que Laura inició la semana pasada su itinerario de orientación laboral en el Servicio De Orientación para Menores Infractores. Ya desde el principio se hizo evidente que arrastraba una gran mochila, estaba sufriendo debido a los estigmas y etiquetas que cargaba.

Nuestra experiencia con menores infractores

Como servicio externo a los centros en los que se cumplen medidas judiciales de internamiento tenemos una perspectiva que nos permite desvincularnos de las cargas más negativas que conlleva el trabajo en dichos centros. Y el hecho de no conocer en profundidad las circunstancias de los casos con los que trabajamos se convierte en la mayor parte de los casos en una ventaja para poder realizar nuestro trabajo.

estigma social en justicia juvenil

Esto es así o debería ser así, pero nos planteamos si es necesario conocer en profundidad a una persona y sus circunstancias para poder ayudarle o, por el contrario, a veces conocer ciertas cosas nos condiciona a la hora de trabajar con ellos.

 

El caso es que Laura nos explicó la frustración que sentía debido a que los profesionales que le rodean no ven el cambio de actitud que ha dado en los últimos meses. Según ella, el esfuerzo interior que está realizando es difícil de ver desde el exterior y eso es una fuente de frustración para ella.

Por otro lado hay que entender que su comportamiento en los internamientos en centro, más de uno, fueron realmente desastrosos y que eso ha dejado una huella en la consciencia colectiva del centro y de sus profesionales con respecto a ella.

 

Se pueden romper los estigmas sociales en justicia juvenil

Tener un comportamiento negativo y no alcanzar los objetivos planteados mientras un menor está cumpliendo una medida judicial es algo habitual. No deseable pero habitual. Ocurre muchas veces.

Pero en el último internamiento, a principios de verano, Laura dio un cambio. Se dio cuenta de que su vida no iba bien y fue capaz de dejar las drogas y de encontrar un trabajo. Fue un proceso duro y consciente por su parte pero el estar receptiva y decidida al cambio le ayudó a encauzar y pensar en perspectivas de futuro positivas.

 

Ahora que ya no está internada en un centro de justicia juvenil sino que es usuaria de los servicios de Medio Abierto. Como hemos dicho, está en el programa de inserción sociolaboral. Ha recibido la formación suficiente para buscar trabajo pero se siente insegura.

Comenta que hay zonas de la ciudad a las que ella no acostumbra a ir. Normalmente se movía por los mismos sitios de siempre. Se siente como pez fuera del agua.

Laura, una joven infractora, y sus iguales.

Laura explica que cuando mira a otros jóvenes lo hace de forma incómoda.  Se siente diferente a ellos. Sin decir nada nos confirma que sus circunstancias le han llevado a distanciarse de los jóvenes de su misma edad con, supuestamente, una vida normalizada.

 

En una de las etapas del proceso de inserción la acompañamos a  echar currículums y al principio siente mucha vergüenza pero finalmente se anima y realiza bien su tarea. Cuando acabamos comenta que se siente mayor, como un adulto y no como una niña.

 

Es curioso cómo una persona con potencial e inteligencia es capaz de llegar a la situación de considerarse inferior a los demás. La barrera de la autoestima, de la estigmatización y otros aspectos han conseguido que argumente la razón de sus dificultades en base a teorías conspirativas. En otra entrada tenéis un artículo sobre este tema en un estudio realizado en la Universidad de Princeton.

Estigma social en justicia juvenil y realidad social

Mediante la experiencia de Laura queremos poner sobre la mesa la realidad del estigma social hacia chicos y chicas en conflicto con la Ley.

estigma social en justicia juvenil

No es que Laura, haya dicho explícitamente la palabra estigma pero a través de sus vivencias se entiende y quedan claras las implicaciones y efectos que tiene en el devenir de su existencia.

 

Es fácil ver desde la barrera a las personas de una forma superficial y juzgarlas de una forma precipitada sin darles siquiera la posibilidad de defenderse. Los jovenes infractores son un grupo especialmente  proclive a este tipo de etiquetaje incluso desde los profesionales que trabajamos con ellos.

Tenemos que plantearnos seriamente si deseamos que estos jóvenes infractores se desarrollen como personas sanas y felices o dejaremos que continúen cargando con esas etiquetas que lastran su futuro

 

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