27 años de Educación Social en España

Educación social en España

Sí. 27 años es el tiempo de existencia de la Diplomatura, hoy Grado, de Educación Social en España.

En el año 1991 la necesidad de poner en práctica la disciplina y la teoría de la Pedagogía Social consiguió el reconocimiento necesario para poner nombre y concretar una profesión que para nosotros existe desde hace siglos.

No vamos a entrar en matices de cuándo se detecta en la historia alguna función que encaja en esta carrera.

Más adelante en la formación y otros artículos que estamos a punto de publicar veremos como la figura del Educador Social está presente casi casi desde que la humanidad es consciente de que es necesaria la participación social para transformar el colectivo al que pertenece. Así va organizándose en torno a sus necesidades básicas colectivas e individuales y eso hace muchísimo tiempo que pasa.

 

Ilusiones

La puesta en práctica de tantas ganas de participar conscientemente en un cambio social, después de haber integrado y soñado con la aplicación de teorías y conceptos planteados por Rousseau, Fermoso, Bandura, Freire, etc. hizo que se desataran la imaginación, las ilusiones y sobretodo la esperanza. El hecho de poseer un diploma universitario en educación social  que nos reconoce nos llenó de orgullo y a algunos nos hizo sentir muy grandes.

En mi caso, con el diploma de Educadora Social en la mano, tan arriba me vine y tan claro tenía las teorías y conceptos aprendidos, muchos de ellos asimilados a base de estudiar horas interminables, que tardé nada y menos en hallar y plantear solución a cualquier problemática social o individual que llegara a mis oídos.

Para todo tenía respuesta, daba igual si los planteamientos iban en contra del orden establecido, si eran incongruentes… total si existía el problema es que las cosas no se estaban haciendo bien y un proyecto, por disparatado que pareciera en ese momento, lo encontraba acertadísimo.

Educación social
Educación social

El Presente

El anecdotario de los primeros años con diploma de educación social  es extenso. Lo mejor que hice en ese tiempo, amén de los baños de realidad  y batacazos correspondientes, fue aprender de todo el mundo, observar, callar y sobre todo cambiar el punto de vista con el que enfoco las cosas y que está siempre, siempre, siempre, bañado de ganas de hacer las cosas lo mejor posible (por el bien común le llamo a veces), de respeto al otro, a su identidad y particularidades y  especialmente por mi parte, de humildad. Y humildemente debo decir que mi experiencia profesional, después de 22 años con diploma y alguno sin él pero ya trabajando de lo que hoy día es mi profesión, es rica, sensata y, repito que lo digo modestamente, me siento valorada.

No diré aquello de que sabe más el diablo por viejo que por diablo, pero es cierto que la experiencia es muy importante en esta profesión tan dinámica, en la que toca renovarse constantemente y con tantos altibajos en cuestión de reconocimiento y visibilidad. Si de algo estoy convencida con el paso de los años es que cada día creo más en las personas y de que tengo mucho que aprender.

 

Hortensia Badia

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